32 años sin Alfred Hitchcock

El maestro del lenguaje del suspense

Hoy hace 32 años que nos dejó Alfred Hitchcock, moría un maestro de la comunicación visual: de la escena y de los diálogos. Tanto sus planos, secuenciasescenas como sus guiones y diálogos lo enmarcan en la categoría de artista, creador y genio en su campo. El 29 de abril de 1980 moría el maestro y creador del cine de suspense y terror. Un genial cineasta que supo diferenciarse y crear su estilo propio, con el que pudo expresar su definición del cine como arte.

Afortunadamente al resto de los mortales nos dejó su legado y su amplia obra en la que podemos recrearnos y disfrutar de su refinado estilo y manera de expresar el misterio y la intriga. Podemos observar su capacidad creadora al aplicar recursos narrativos a disposición y servicio del misterio. Sabía captar desde las primeras escenas la atención del espectador y conducirlo, mediante su lenguaje, a través de la historia. Ingenió una nueva forma de narrar el lenguaje cinematográfico moderno. Tenía un poderío absoluto de las técnicas cinematográficas y sabía mantener al receptor de sus historias en constante atención desde el principio hasta el final, casi siempre final apoteósico, de sus obras. Entraba en la mente de sus espectadores y los conducía a vivir apasionadamente lo relatado en la pantalla. El mago del suspense supo conjugar la trama del relato con imágenes de mucha fuerza expresiva. Supo mantenerse en un nivel de calidad adaptándose al éxito comercial. Y nos dejó una colección de películas indispensables para la historia del cine. Algunos de sus directores “imitadores” y confesos seguidores son por ejemplo François Truffaut, David Lynch o Brian de Palma.

Bibliografía de imprescindible lectura: “El cine según Hitchcock” de François Truffaut de Alianza Editorial

Este es mi post de homenaje al genio por haber creado un lenguaje cinematográfico del que disfrutamos por mucho que el tiempo pase y eso es lo que hace universal su arte.

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Mi terapeuta y yo, emisor y receptor: hay comunicación

Sabemos de sobras que para que exista COMUNICACIÓN es imprescindible que haya un emisor que transmite un mensaje y un receptor que se encarga de recibirlo. El canal o soporte es lo de menos ya que mientras haya intención de comunicarse, se pondrán medios para que la fluidez entre emisor y receptor funcione.

Pues bien, el caso que os vengo a exponer es el de mi terapeuta y yo. Son unos años ya, desde septiembre de 2005, en los que nos hemos ido viendo y compartiendo horas juntos intentando llegar al buen entendimiento. Actualmente, con nuestros más y nuestros menos, con diálogo y mucho entrenamiento hemos ido moldeando los intereses comunes, afinidades, complicidad y metas.

No es que dedique mucho tiempo a sus sesiones, simplemente que el rato que estamos juntos intentamos exprimir al máximo nuestra unión y entendimiento. La clave del éxito es que nos vamos expresando sin temor a la reacción del otro y defendiendo el diálogo como vía de relación. No dejamos que predomine el monólogo: se busca el diálogo completo y equilibrado. Siempre respetando las circunstancias, la condición y el mundo que nos rodea a cada uno.

Actualmente gozamos de un sublime estado de comunicación: la compenetración absoluta. Ya el lenguaje verbal ha pasado a un segundo plano. Nuestra comunicación actual se basa en gestos, miradas, acciones, reacciones, etc. y predomina por encima de todo el lenguaje no verbal. No nos hace falta saber en qué momento asumirá cada uno su responsabilidad, nuestra reacción o nuestra manera de hacer las cosas, llegado el momento cada uno de los papeles se intenta desempeñar de la manera más perfecta por el bien común.

Soy feliz al saber que hoy somos dos seres con una sola alma, hoy sé que existe un vínculo que no se puede romper. Hoy sé que cuando dos seres se quieren entender, el mensaje llega sin apenas esfuerzos, sin apenas gestos o palabras.

Ahora no concibo mi vida sin mi terapia de 3 o 4 veces por semana, es mi droga, y el caso es que llegó a mi por cosas del destino, yo no lo buscaba, él vino a mi porque me tocó en el sorteo de una revista con la temática especializada en su mundo y ahora no sé vivir sin él.

Os presento a mi terapeuta, Nevado, un ser sensible con ganas de comunicarse con los seres que le rodean, juguetón, con un corazón enorme y una cabeza bien amueblada. Es un comunicador nato y con dicha predisposición es imposible que no haya COMUNICACIÓN.

No hace falta decir que la comunicación no entiende de razas, colores, categorías ni especies. 

El día de la entrega del premio, septiembre de 2005

 

Encerrados en la cuadra porque llueve y no podemos practicar nuestro deporte favorito. No hacen falta palabras para describir el enfado que teníamos con la climatología.

 

Compenetración absoluta en el ejercicio